SALUD- Noticias sección Mujer.
 
 
29/02/2016
HEMORROIDES Y EMBARAZO: APROXIMADAMENTE EL 40% DE LAS MUJERES LAS PADECEN DURANTE LA GESTACIÓN
El embarazo significa un cambio íntegro en el cuerpo de la mujer. Las hemorroides, por un aumento en la presión en la zona de la vena cava del útero, pueden presentarse de manera regular, es por eso que estar atentos a los primeros síntomas y a su posterior tratamiento, resultan claves para sobrellevarlas.  
 

¿Qué son las hemorroides?
Las hemorroides internas son la dilatación de las venas que normalmente existen en el recto y en la zona anal. Si bien pueden aparecer por primera vez durante el embarazo, muchas veces son la reaparición de hemorroides que ya existían anteriormente. 

¿Por qué se dan durante el embarazo?
La aparición o el incremento de síntomas por hemorroides durante el embarazo se asocian al aumento de la presión en las venas hemorroidales, la compresión por parte del útero de la vena cava inferior, y a un enlentecimiento en la sangre que circula por las venas de la zona. También existe una  tendencia a la constipación provocada por el efecto de las hormonas gestacionales que hacen que el tránsito en los intestinos sea más lento. Asimismo, un incremento de la hormona progesterona durante el embarazo hace que se relajen las paredes de las venas y es por eso que se dilatan con mayor facilidad.

Como consecuencia, aproximadamente el 40% de las mujeres embarazadas sufre de hemorroides en algún momento  de la gestación, especialmente en el tercer trimestre. Aunque también pueden aparecer durante el trabajo de parto (cuando la embarazada puja).

¿Qué síntomas presentan?
Los síntomas que producen pueden ser desde leves a graves.  Si las hemorroides salen por fuera del canal anal, la paciente sentirá al lado del ano un bulto esponjoso y suave con un tamaño variable según la magnitud del prolapso.

Otros síntomas asociados son picazón, dolor y a veces sangrado en la zona. El sangrado puede ser escaso o copioso, y generalmente es posterior a la evacuación intestinal.

A su vez también existen venas externas que se conocen comúnmente como hemorroides externas. Son parte de la estructura normal del ano y del mismo modo pueden generar síntomas al romperse. Esto ocurre generalmente por esfuerzo evacuatorio o durante el trabajo de parto. La sintomatología que presenta es de tumoración anal (bulto) dura, que suele ser dolorosa y en ocasiones acompañarse de sangrado cuando se produce la ulceración de la piel.

¿Cómo es el tratamiento?
Las hemorroides internas sintomáticas requieren tratamiento médico. En general las hemorroides mejoran en forma espontánea después del parto, por eso el objetivo del tratamiento durante el embarazo será proporcionar alivio sintomático. Para ello se emplean tratamientos con cremas, analgésico y la administración oral de comprimidos de flavonoides (Diosmina) en dosis variables según la magnitud del episodio. La mayoría de estos tratamientos resultan exitosos pero si los síntomas persisten se puede ofrecer la opción de un procedimiento quirúrgico según el grado de los paquetes hemorroidales.

 Asimismo, la trombosis hemorroidal externa, representada por un trombo único, constituye la complicación más común durante el embarazo y se recomienda tratarla con medidas conservadoras. La ulceración de la  piel con eliminación del coágulo, habitualmente se acompaña de una pequeña hemorragia seguida de alivio y cura. En  ocasiones, al ser muy sintomáticas (dolor), y de no presentarse la salida espontánea del mismo, puede realizarse la extracción del coagulo de manera quirúrgica.

Un dato importante es la higiene luego de defecar ya que con hemorroides es primordial. Al haber irregularidades en la zona anal pueden quedar restos de heces que incrementen la picazón. Para ello se sugiere utilizar agua corriente templada, limpiando la zona con delicadeza. La limpieza se hará desde la vagina hacia el ano, y se procurará que la zona no quede húmeda. La utilización de toallas húmedas para limpiarse tras las deposiciones es mucho mejor que el uso de papel higiénico, que es menos suave y al estar seco puede doler y lastimar al roce.

Por último se recomienda el uso de ropa interior de algodón, que es más suave y permite la transpiración.

Fuente: Dr. Nicolas Rotholtz. Médico Cirujano. Miembro de la Comisión Directiva de la Asociación Argentina de Cirugia. (MN 88461)

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